Es cierto que lactancia materna tiene muchos beneficios para la madre y el bebé, pero si no puedes o no quieres dar el pecho, no te sientas culpable. Puedes compensar a tu hijo de muchas formas y sobre todo, transmitirle el mismo cariño y apego que si le dieras el pecho.

De un tiempo a estar parte, parece que no se habla de otra cosa que la lactancia materna. Yo misma lo hago y entono el mea culpa, porque, como he dado el pecho a mis tres hijos y he disfrutado mucho haciéndolo (con cada uno un poquito más, lo confieso, la experiencia ayuda mucho), podría decir que de alguna manera, me incluyo dentro de las defensoras de la lactancia materna.

Ahora bien, eso no significa que no defienda también a las madres que deciden no dar el pecho. Una decisión individual que respeto y entiendo, porque, entre otras cosas, dar el pecho no siempre resulta fácil (si no llega a ser por la enfermera que me ayudó a estimular el pecho para que saliera algo de leche, con aquellas horrorosas pezoneras, cuando nació mi primer hijo, en una cesárea de urgencia, creo que habría desistido… Gracias, desde aquí, enfermera sin nombre, porque probablemente tú hiciste posible que haya dado el pecho a mis tres hijos).

Volviendo al tema que nos ocupa, si dar el pecho se te hace muy cuesta arriba o, simplemente, decides no hacerlo, por las razones que sean, tienes la opción del biberón, que es muy válida y, ademas, desde el punto de vista alimenticio es segura para tu bebé, pues las leches de fórmula actuales garantizan que el niño crezca sano y sin deficiencias nutricionales.

Ahora bien, igual que ocurre con el pecho, aprender a dar el biberón lleva un tiempo. Hay que cuidar que la leche esté a la temperatura correcta, que fluya bien a través del biberón, que el bebé no trague aire y, lo más importante, convertir el biberón en un momento íntimo, de apego, entre la madre y el bebé.

Con el biberón también das amor a tu bebé

Además de proporcionar alimento, la toma del biberón (igual que la del pecho), le da a tu bebé la sensación de sentirse querido.

Por ello, es esencial que la toma sea un momento íntimo y especial, igual que si le dieras el pecho. Cuando hablas con tu hijo y le acaricias mientras le alimentas para que sienta tu piel, ayudas a fortalecer el vínculo madre-hijo (o padre-hijo, ya que esta es una de las ventajas del biberón: que el padre puede implicarse más).

Para favorecer el contacto físico durante la toma puedes dejar que tu bebé se apoye sobre tu pecho desnudo y sienta tu piel mientras come. Procura darle el biberón sin prisas, mirándole a los ojos.

Así se nutre por partida doble:

  1. Por un lado succiona y se alimenta.
  2. Por otro tiene cerca a las personas que más quiere y más seguridad y confianza le dan.

Cómo dar el biberón

  • Busca un lugar tranquilo, igual que si le dieras el pecho, y procura estar  lo más relajada posible mientras tienes al bebé en brazos (prohíbete hacer otras cosas mientras le alimentas, como hablar por el móvil. Es un momento íntimo, entre tu bebé y tú).
  • Respeta los descansos de tu hijo. Cada bebé necesita su tiempo para comer. Algunos niños son muy glotones, pero a otros les gusta pararse, saborear y seguir comiendo.
  • Busca una postura cómoda, tanto para el bebé como para ti. Apoya bien la espalda y coloca un debajo del brazo que sostiene el biberón. La cabeza del niño debe reposar en el otro brazo y estar más alta que el estómago, así tragará menos aire.
  • Durante los primeros días de vida, puede que sea necesario estimular el reflejo de succión del bebé pasándole el dedo por la boca, o la tetina, hasta que abra la boquita.
  • Una vez que tu bebé empiece a succionar, mantén el biberón inclinado para que la tetina esté siempre llena de leche y así el bebé  trague la menor cantidad posible de aire. Retíralo de vez en cuando, ya que los lados de la tetina pueden pegarse y no dejar fluir el líquido.
  • Conviene cambiar de brazo al bebé a media toma, igual que harías si le dieras el pecho. Así, previenes los dolores de espalda que pueden aparecer por mantener la misma postura mucho tiempo seguido y, además, tu hijo se  acostumbra a tomar el biberón por los dos lados.
  • Cuando acabe la toma, las primeras veces, el bebé,puede necesitar ayuda para soltar la tetina. Desliza el dedo meñique entre sus encías, rodeando la tetina.

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