Según datos de la Real Federación Española de Salvamento y Socorrismo (RFESS), en  los seis primeros de 2017, unas 209 personas perdieron por ahogamiento en España, un tercio de los accidentes ocurrieron en el mes de junio. La mayoría tuvieron lugar en zonas sin vigilancia y la mitad de ellos en la playa.

Para evitar que estos accidentes vayan a más, la  Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG), a través de su Grupo de Trabajo de Urgencias y Emergencias, coordinado por la doctora Marta Martínez del Valle,aconseja que, tanto testigos como rescatadores, sigan la secuencia de la llamada “Cadena de supervivencia del ahogamiento” del European Resuscitation Council.

Esta cadena define cinco actuaciones clave (cinco en total) que hay que  realizar para intentar mejorar la supervivencia después de un ahogamiento.

  1. Prevenir el ahogamiento, es decir confirmar que se está seguro tanto en el agua como en los alrededores.
  2. Reconocer el peligro y si existe, solicitar a alguien que llame para pedir ayuda.
  3. Proporcionar flotación a la persona que está en peligro para evitar que se sumerja.
  4. Sacar a la víctima del agua,  solo si es seguro hacerlo.
  5.   Proporcionarle los cuidados necesarios y buscar atención médica.

 

En un ahogamiento el rescatador no debe ponerse en peligro

En la medida de lo posible, hay que intentar salvar a la persona que se está ahogando sin entrar en el agua. La doctora Marta Martínez del Valle explica que” Si la víctima está cerca de tierra firme, se la puede intentar sacar del agua con la ayuda de cuerdas, salvavidas. Si es imprescindible meterse en el agua para rescatarla, hay que ponerse un salvavidas o un dispositivo de flotación e intentar ir acompañado de un segundo rescatador”.

Cuando el ahogamiento se ha producido por zambullirse en aguas poco profundas, tras el uso de un tobogán de agua o por estar realizando esquí acuático, es habitual que el ahogado presente lesión cervical. En estas situaciones, hay que tener mucho cuidado y limitar la flexión y extensión del cuello cuando se le esté sacando del agua.

Cómo reanimar a un ahogado

Una vez fuera del agua, hay que colocar a la víctima en posición horizontal.

Si respira con normalidad conviene colocarle en posición lateral de seguridad (de lado).

Si no respira, o no lo hace con normalidad hay que llamar a los Servicios de Emergencia Sanitaria (112/061) e iniciar la reanimación cardiopulmonar.

Siguiendo el algoritmo del ahogamiento del European Resuscitation Council (ERC), si no respira, hay que dar 5 respiraciones de rescate (boca-boca), de una duración de aproximadamente 1 segundo y con la suficiente intensidad para elevar el pecho del paciente.

Si el paciente no presenta signos de vida, se continua la reanimación cardiopulmonar administrando 30 compresiones torácicas y después dos respiraciones Hay que seguir proporcionando compresiones/respiraciones con una ratio de 30/2 hasta que llegue al lugar ayuda sanitari

Si hubiera un desfibrilador (DEA) en la zona del ahogamiento, hay que contectarlo tan pronto como sea posible y seguir sus indicaciones.

Photo by jacilluch

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