Tomado con moderación, el sol es beneficioso para los huesos, el metabolismo e incluso la piel con acné, pero el exceso de rayos puede producir quemaduras y propiciar el envejecimiento y el desarrollo del cáncer de piel. Los expertos insisten cada  verano en lo importante que estomar el sol con precaución y, sobre todo, proteger a los bebés y los niños.

Consejos para prevenir las quemaduras:

1. Exponerse al sol poco a poco y con moderación

Es importante tomar el sol de forma gradual, prestando más cuidado a las zonas del cuerpo que han estado tapadas por la ropa durante el invierno. El primer día no conviene exponerse más de cinco minutos, el segundo diez y así poco a poco.

La  estancia en la playa también debe hacerse de forma gradual (debajo de la sombrilla también nos acaloramos). Media hora el primer día, tres cuartos de hora el siguiente… No es bueno darse un maratón de playa el primer día.

Según explica la Dra. Raquel Novo, jefe del Servicio de Dermatología del Hospital Universitario HM Montepríncipe y del HM Puerta del Sur: “el tiempo de exposición adecuado al sol depende de dos factores: el fototipo de piel (color y capacidad para broncearse o quemarse) y la intensidad de radiación ultravioleta (UVI) que haya en cada momento. La UVI puede variar en función del lugar, la hora y la estación del año, por ello, es necesario informarnos cada día antes de salir sobre la previsión de UVI en la localidad en que nos encontremos”. En la web de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) se puede encontrar esta información actualizada en las distintas zonas geográficas.

2. Evitarlo entre las 11 y las 17 horas

En general, hay que evitar exponerse a la radiación solar entre las 11,00  y las 17,00 horas de la tarde. El mejor momento del día para darse un baño de sol es el atardecer. En las horas de más radiación conviene protegerse la cabeza con sombreros.

3. Una buena crema de protección SPF

La experta del hospital HM aconseja “usar fotoprotectores de buena calidad, con filtros contra las radiaciones ultravioletas A y B y un SPF de 50, especialmente en verano y sobre todo si tiene la piel clara”.

La crema de protección solar debe aplicarse 30 minutos antes de la exposición y con la cara lavada, para que  la piel la absorba bien. Se debe renovar la aplicación cada dos horas e inmediatamente si se moja la piel en la piscina o el mar.

4. Atención a los ojos y la boca

Se deben proteger especialmente las zonas más sensibles: los ojos con gafas de sol y los labios con bálsamos labiales.

Si estás siguiendo un tratamiento médico….

Habla con tu médico si estás medicándote o consumes diuréticos. La piel se vuelve más sensible con algunos tratamientos farmacológicos, como las tetraciclinas que reaccionan al contacto con los rayos de sol y pueden producir fotosensibilidad (enrojecimiento con ronchas acompañadas de picor, que se manifiestan generalmente en la cara, el escote y los brazos).

Si a pesar de todo se produce una quemadura…

Si detectas que una zona de la piel comienza a enrojecer, es posible que hayas sufrido una quemadura.

La experta de HM aconseja “evitar que le dé más sol (cubrir la zona, ir a sombra…), aplicar lociones hidratantes y refrescantes y p,osteriormente acudir al dermatólogo para que haga una valoración del estado de la piel y sus lesiones (manchas, lunares…) y aconseje sobre la protección que se debe utilizar en función de cada tipo de piel y la frecuencia de revisiones”.

¿Qué tener en cuenta al elegir el protector solar?

Niños: población de riesgo

Los niños y mayores requieren una protección especial, ya que su piel es más fina y delicada. Además, según explica la Dra Novo,  “el riesgo de desarrollar un melanoma en la edad adulta está directamente relacionado con el número de quemaduras solares sufridas en la infancia”. Hay que extremar los cuidados con bebés que no tienen capacidad para indicar que tienen sed o calor.

Los menores de seis meses no deben permanecer al sol, salvo que el médico indique lo contrario. Su piel es extremadamente fina y podrían quemarse en pocos minutos.

A partir del sexto mes podemos aplicarles crema solar infantil resistente al agua con un índice de protección elevado.

  • El agua, la arena y la hierba proyectan las radiaciones del sol. Los niños pueden quemarse incluso bajo una sombrilla, si no están adecuadamente protegidos.
  • Durante el paseo hay que protegerles con una sombrilla y una gorra de visera ancha ( que le deje en sombra la nuca y parte de la cara).
  • Hay que tener cuidado con la colonia, combinada con el sol puede producir alergias y cutáneas. Mejor no echársela en los días de sol.

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