Después del parto, todos los órganos que se han transformado durante el embarazo tienen que regresar a su estado anterior. El útero tiene que volver a hacerse pequeño, hay que eliminar el exceso de líquidos retenido, … Los cambios pueden ocasionar algunas molestias. De algunas, como los entuertos (contracciones que ayudan a que el útero vuelva a su tamaño original) o el dolor en el pecho se habla mucho.

Peroa hay otras “más raras” de las que no se habla tanto y que te pueden sorprender o preocupar. Son normales y suelen remitir solas, no obstante, ante la menor duda siempre es conveniente que consultes tus molestias con la matrona de tu centro de salud.

Es posible que sudes mucho, sobre todo de noche

Los cambios hormonales y la lactancia suelen elevar la temperatura corporal. En los primeros días después del parto es habitual sudar mucho, sobre todo de noche. Es una forma de eliminar los líquidos que se retienen al final del embarazo.

Te puedes salir un hematoma en el periné

A veces, como consecuencia del esfuerzo del parto puede aparecer un hematoma en el periné que produce molestias al sentarse. Se suele aliviar con frío local, pero por prudencia conviene consultarlo con la matrona del centro de salud para que lo valore y si es necesario recomiende un analgésico.

Puedes sufrir pérdidas de orina

El peso creciente del feto y el esfuerzo del parto debilitan la musculatura del suelo pélvico. Para evitar que ocurra se aconseja realizar, durante el embarazo y en realidad a lo largo de toda la vida los ejercicios de Kegel que fortalecen los músculos del suelo pélvico.

Cuando la musculatura pélvica queda muy distendida la madre reciente puede sufrir pérdidas de orina al toser, reírse o hacer un esfuerzo (es lo que se llama incontinencia urinaria de esfuerzo).

El problema suele remitir practicando los ejercicios específicos que fortalecen el periné. Si no es así conviene consultar con la matrona por si fuera necesario seguir una terapia más intensa.

Puedes sentirte muy muy cansada

En los días o semanas que siguen al parto muchas mujeres sufren una ligera anemia a consecuencia de la sangre que han perdido en el parto, sobre todo si ya existía anemia previa en el embarazo. Se trata tomando hierro.

A este déficit se suman los cambios hormonales y el cansancio físico que producen el esfuerzo del parto y el cuidado del bebé, pues las tomas frecuentes impiden dormir más de tres horas seguidas, las continuas visitas que vienen con la mejor intención pero agotan, etc.

Es posible que te sientas triste sin motivo

El descenso hormonal que se produce después del parto puede ocasionar cambios de humor repentinos que sumados al cansancio, las molestias del puerperio, el sueño interrumpido por el cuidado del bebé pueden producir un abatimiento pasajero. Es muy importante contar con el apoyo de la pareja y la ayuda de la familia.

Es habitual notar la herida de la cesárea como acorchada

Después de una cesárea es normal que la zona de la incisión se note acorchada y tirante, y que esté como abultada. La sensibilidad puede durar varios meses, sobre todo si es la primera cesárea (si ha habido otra previamente ya no se nota casi).

Seguirás teniendo tripa un tiempo

Aunque se pierden entre 6 y 8 kilos durante el parto, la tripa no desaparece de golpe con el parto. El  cuerpo tarda tiempo en volver a su tamaño original y además el cuerpo tiene que expulsar el líquido que ha retenido en el embarazo. La mayoría de las mujeres vuelven a su peso habitual entre 6 y 12 meses después de dar a luz. La lactancia ayuda a perder peso

Los loquios irán cambiando de color

Tras el parto, la madre reciente tiene pérdidas de sangre por la vagina que ayudan a vaciar y limpiar el útero. Estas secreciones se llaman loquios y duran de 15 a 30 días (normalmente menos en caso de cesárea) y disminuyen progresivamente hasta que acaban por desaparecer espontáneamente.

Los primeros días los loquios son de color rojo intenso y es normal expulsar algún coágulo; después tienen un tono más marrón.Tienen un olor característico, que no llega a resultar desagradable.

Si el sangrado es demasiado abundante o desprende un olor fuerte, conviene acudir al médico. Podría ser una señal de infección. En este caso, también suele subir la fiebre.

Pueden salirte hemorroides o empeorar si ya los tenías

En el embarazo, la presión que ejerce el feto sobre la circulación sanguínea aumenta el riesgo el riesgo de sufrir hemorroides.

Las hemorroides son pequeñas dilataciones de las venitas que hay cerca del ano. Pueden llegar a romperse y sangrar.

Las hemorroides pueden agravarse tras el parto por los esfuerzos realizados durante el expulsivo o si hay estreñimiento (un problema habitual en los días que siguen al parto), ya que el intestino puede tardar un tiempo en recuperar su ritmo. Para prevenirlas es importante seguir una dieta rica en fibra.

Se alivian con baños de agua fría (no se debe aplicar hielo directamente pues se podría quemar la piel). El médico o la matrona pueden recomendar una pomada que ayude.

Puedes tener la sensación de que se te cae mucho pelo

No es que se caiga más pelo, lo que ocurre es que durante el embarazo las hormonas estimulan el crecimiento del pelo y apenas se cae.

Después del parto, el ciclo capilar se normaliza y se pierde todo el pelo que no se ha caído antes. Es temporal y no tiene mayor importancia.

Photo by Sanutri, alimentación para tu bebe

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