En las horas que siguen al parto, el cuerpo de la madre reciente experimenta muchos cambios.  Por ello, es habitual que aparezcan algunas molestias. Entran dentro de la normalidad y la mayoría suelen desaparecer por sí solas.

Puedes sentir frío

Algunas madres recientes sienten mucho frío después del parto. El descenso en la temperatura corporal puede deberse a diferentes causas: un efecto secundario de la analgesia epidural, un bajón de tensión o, simplemente, una consecuencia de los cambios hormonales que empiezan a producirse después del parto.

Puedes notar nuevas contracciones

El útero tiene que pasar de los 30-33 cm que mide al final del embarazo a los 7-8 cm que mide habitualmente y lo hace mediante unas contracciones que se llaman entuertos.

Estas contracciones pueden resultar un poco doloras, sobre todo a partir del segundo parto porque el útero está más distendido y le cuesta más encogerse. Las molestias suelen durar dos o tres días.

Las molestias se notan más al dar el pecho, porque la succión del bebé hace que el cuerpo de la madre libere oxitocina, una hormona que estimula las contracciones uterinas.

Es posible que te cueste hacer pis

En las horas que siguen al parto es posible que te cueste hacer pis, sobre todo si la dilatación y el expulsivo han durado mucho tiempo o se te han puesto la epidural.

En el hospital, las enfermeras controlan la micción. La dificultad suele resolverse sola, pero si pasan varias horas y no se ha resulto puede ser necesario poner una sonda.

Te puede doler la cabeza

Suele tratarse de un efecto secundario poco habitual de la analgesia epidural, como consecuencia de una pequeña pérdida de líquido cefalorraquídeo. Suele remitir con reposo. Si no se pasa, el anestesista puede poner un tratamiento

Es posible que tengas dificultades para ir al baño

Después del esfuerzo del parto, el intestino tarda un poco en recuperar su ritmo habitual, sobre todo si hay hemorroides (que empeoran con el esfuerzo del parto). A esto se suma el temor (infundado) a que se suelten los puntos de la episiotomía.

Para facilitar el tránsito intestinal y prevenir el estreñimiento, conviene seguir una dieta rica en fibra y líquidos. En el hospital también controlan mucho que la madre vaya al baño. Si tienes dificultades, te darán consejos y medidas para ayudarte.

Es normal expulsar coágulos de sangre

Los restos de sangre materna y tejidos que quedan en el interior del útero se liberan mediante una hemorragia vaginal parecida a la regla pero más intensa. Son los loquios. Durante los primeros días los loquios son de color rojo intenso y pueden contener coágulos gruesos.

El pecho se puede hinchar y doler

La lactancia es un proceso natural, pero no siempre resulta fácil, porque es algo nuevo y la madre y el bebé tienen que aprender a hacerlo juntos.

Después del parto el pecho aumenta de tamaño. Hasta que la lactancia se regularice, es posible que los senos se hinchen y se pongan duros y sensibles. La subida de la leche puede provocar tirantez. Si el recién nacido no mama lo suficiente (al principio suele dormirse al pecho y a veces no succionan bien porque la postura no es correcta), el pecho se puede congestionar.

La congestión se puede aliviar con calor húmedo (compresas o paños calientes sobre el pecho) y masajes. Para evitar que se congestione más, es importante vaciar bien el pecho, si hace falta con ayuda de un sacaleches.

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