En Navidad comemos más de la cuenta y quizá por ello tomamos alimentos con más riesgo de contaminación.

La principal consecuencia de comer alimentos en mal estado de conservación es la intoxicación alimentaria que produce síntomas como náuseas, vómitos, diarreas, dolor abdominal, pérdida del apetito y debilidad.

Según explica la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), la contaminación suele producirse por manipular, preparar o conservar inadecuadamente los alimentos.

Por ello es esencial mantener la higiene a la hora de cocinar, separar los alimentos crudos de los cocinados y mantener la comida a una temperatura segura.

En este sentido, la SEEN ha presentado un decálogo con consejos para prevenir las intoxicaciones alimentarias:

1. Mantener la higiene a la hora de cocinar

Además de lavarse las manos con agua caliente y jabón antes y después de preparar los alimentos, es importante contar con un espacio limpio y libre de posibles contaminaciones.

El congelador y el frigorífico deben estar limpios y los alimentos que no necesitan estar refrigerados almacenados en un lugar seco y fresco, con buena ventilación, y alejados de la luz solar o de fuentes de calor.

La basura debe tener siempre tapa y los productos de limpieza estar alejados de los alimentos. Además, hay que lavar los trapos y bayetas hay después de cada uso, salvo que sean desechables.

2. Preparar la cantidad justa de comida

Es mejor no cocinar grandes cantidades de comida, salvo que vaya a congelarse, para evitar las sobras, puesto que no se debe mantener más de 48 o 72 horas en el frigorífico, ni tampoco recalentarla más de una vez.

3. Tener especial cuidado con los mariscos y pescados

Los mariscos  y pescados son alimentos muy perecederos

.Además, hay que tener cuidado con otros alimentos de alto riesgo como carnes, huevos, productos lácteos, ensaladas, salsas, cremas, natas, etc. si su consumo no se produce de forma inmediata.

4. En lo posible preparar los alimentos en el momento

Cuando las comidas se hacen con antelación, aumenta el riesgo de no conservarla de forma correcta y sobrepasar el tiempo adecuado para prevenir el riesgo de la proliferación de microorganismos.

5. Evitar la contaminación cruzada

Como elaboramos muchos platos diferentes a la vez, solemos utilizar el mismo utensilio para prepara alimentos crudos y cocinados y esto puede ser peligroso. Hay que evitarlo.

6. Mantener los alimentos a una temperatura adecuada

Entre 4 y 65 grados centígrados,  los microorganismos se multiplican con gran rapidez. Por debajo, no se multiplican, pero están vivos. Es decir, si sacamos del refrigerador un alimento, a medida que aumente la temperatura se incrementará el número de gérmenes que contiene. Por encima de 65ºC, se entiende que ya los hemos matado a todos.

Conviene descongelar los alimentos en el refrigerador o en algún lugar fresco.

7. Congelar el pescado a -20 grados centígrados durante, al menos, 72 horas

Así se evita que los microorganismos se desarrollen y se previene el parásito anisakis.

8. Cocinar los alimentos a más de 65 ºC mínimo 2 minutos

Así se destruyen  las posibles bacterias.

9. Lavar  la fruta y la verdura antes de pelarla, cortarla, comerla o cocinarla

El lavado reduce las bacterias que pueden estar presentes en los productos frescos.

10. Tener especial cuidado con las conservas

No coger latas que tengan golpes o estén abombadas o presenten zonas oxidadas, y desechar por completo las que, al abrirlas, desprendan gas.

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