La mayoría de las madres recientes pasan por una etapa de melancolía posparto y abatimiento poco después del parto, muchas veces coincidiendo con la llegada a casa desde el hospital. Pero no hay que confundir esta melancolía pasajera con la verdadera depresión posparto.

Si se piensa, es comprensible. La madre reciente llega a casa cansada del  esfuerzo del parto, puede que también dolorida y con molestias y tienen que hacerse cargo de una personita indefensa que depende de ella completamente (no sabe decir qué le pasa) y que y reclama atención prácticamente las 24 horas del día. Es normal sentirse abrumada ante tanta responsabilidad. Adaptarse al papel de madre lleva un tiempo.

Pero es que, además, en este abatimiento temporal (que en inglés se conoce maternity blues o baby blues: días azules) tiene una buena parte de culpa  con el tremendo bajón hormonal  (de estrógenos, progesterona y hormonas tiroideas) que se produce tras el parto. A ello se suman el cansancio que se va acumulando día a tras días y la inseguridad que provocan en la madre reciente los cambios que está viviendo y que están por venir.

Es habitual sentir ganas de llorar y tener la sensación de no ser capaz de afrontar la maternidad. Son sentimientos normales y es bueno «permitírselos».  Convertirse en madre supone muchos cambios y la parte emocional también necesita su tiempo para estabilizarse.

También es normal tener sentimientos de culpa y llegar a pensar. “¿Pero como estoy tan mal si no hago nada en todo el día?”

 Pero ese «no hacer nada» suele incluir…

  • cuidar del recién nacido todo el día
  • cogerle en brazos, amamantarle
  • cambiarle varias veces el pañal, y a veces también la ropa cuando regurgita
  • responder a las felicitaciones por whatss app
  • atender un sinfín de llamadas telefónicas
  • hacer la lista de la compra para el padre
  • levantarse tres o cuatro veces en medio de la noche,

Etc,etc…

Y encima, muchas mamás recientes se sienten mal por no haber invitado todavía a los tíos y primos a que vengan a conocer al bebé, no haber enviado las últimas fotos del niño a la familia de fuera…

Un panorama así, es para salir corriendo… Pero tranquila, afortunadamente dura poco y se supera con mucho amor y un poquito de ayuda también. No eres rara, solo te estás adaptando a ser mamá y pronto descubrirás que es maravilloso.

 

Photo by Fallen Angel / Angel Caido

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