Aunque la mayoría de los embarazos se desarrollan con normalidad, hay situaciones que los expertos califican como de riesgo y que pueden ocasionar complicaciones para la futura madre y el feto Una de ellas es el crecimiento intrauterino restringido (CIR), que se produce cuando el crecimiento del feto se ralentiza y el feto no alcanza el percentil 3 para su edad gestacional, porque la placenta no está nutriendo adecuadamente al bebé.

Según datos del Hospital Quirón San José, el CIR es un problema relativamente común, que afecta, en sus diferentes grados, a un 8-10% de los embarazos.

No obstante, la Dra. Vanesa Núñez, especialista del Servicio de Obstetricia y Ginecología del Hospital Quirónsalud San José explica que los casos de CIR deben diferenciarse de los fetos pequeños para su edad gestacional: es decir, de aquéllos con un crecimiento por debajo del percentil 10 pero superior al percentil 3 para su edad gestacional y que no tienen ningún problema por ello, pues posiblemente sean bebés normales para la talla y el peso de sus progenitores.

De todas formas, la  experta indica que a los fetos pequeños para su edad gestacional se les hace también un seguimiento estrecho de crecimiento por si en su evolución acabaran desarrollando un CIR.

Causas del CIR

La causa más común es un problema en el funcionamiento de la placenta, que transporta el alimento y el oxígeno.

En cualquier caso, según explica la experta de Quirón cuando se detecta un CIR se debe iniciar un estudio completo para causas de origen descartar materno, fetal y genético, sobre todo si el inicio del crecimiento restringido ha sido muy precoz.

Factores de riesgo en la madre para desarrollar un CIR

Hay algunos factores maternos que pueden influir en el mal funcionamiento de la placenta

  • edad de la madre: menores de 16 y mayores de 35 años
  • haber transcurrido menos de 6 meses entre dos embarazos. Aquí tienes información sobre cuánto conviene esperar entre un embarazo y otro.
  • hábitos poco saludables como el consumo de tabaco, alcohol o drogas
  • tomar determinada medicación
  • algunas enfermedades maternas como asma, hipertensión arterial, diabetes previa a la gestación, enfermedades renales, preeclampsia, entre otras o la presencia de infecciones en la madre (toxoplasmosis, citomegalovirus…).

Factores de riesgo en el feto para desarrollar un CIR

  • anomalías cromosómicas: como el síndrome de Down
  • síndromes genéticos complejos
  • anomalías congénitas (cardíacas, neurológicas, abdominales…)
  • embarazo múltiple
  • infecciones congénitas (toxoplasmosis, citomegalovirus, malaria, VIH, sífilis…)
  • enfermedades metabólicas.

Diagnóstico del CIR y seguimiento

Diagnóstico

El diagnóstico del CIR se hace por ecografía: las medidas que se realizan del feto permiten calcular un peso fetal estimado y en función de unas tablas que tienen en cuenta el sexo y la población a la que pertenece (no es igual el peso de los niños africanos que el de los caucásicos,) se puede establecer en qué percentil de crecimiento está el bebé.

  • Si está por debajo del 3 se diagnostica CIR.

El estudio de crecimiento fetal se completa con un estudio Doppler, que se hace durante la misma ecografía, y que permite estudiar el funcionamiento de la placenta y de manera indirecta el grado de oxigenación del feto

Dependiendo de la gravedad y del momento del embarazo en que se detecta la aparición del retraso de crecimiento, se pueden realizar una otras pruebas añadidas para ver si existe alguna causa materna o fetal:

  1. Amniocentesis: en los casos graves y sobre todo muy precoces, por debajo de la semana 26 de embarazo.
  2. Analítica completa para descartar y estudiar posible infecciones: como toxoplasmosis (en caso de que la embarazada no la haya pasado antes de la gestación) o citomegalovirus (si hay otros niños en casa) y también para descartar posibles alteraciones analíticas compatibles con la preeclampsia.
  3. Repetir la ecografía morfológica completa, en la Unidad de Diagnóstico Prenatal el mismo día en el que se hace el control de crecimiento y Doppler.

Seguimiento del CIR

Ante un indicio de CIR, el control del embarazo es   más exhaustivo y hay mayor control ecográfico del feto para vigilar su evolución.

A medida que se van recibiendo los resultados de las pruebas, se van valorando en la consulta, y en función de la gravedad del caso se mandan nuevos controles de crecimiento y Doppler que pueden ser cada dos semanas, una vez a la semana o incluso en situaciones muy severas con bebés muy prematuros, de manera diaria.

En todos los casos, el seguimiento y el momento de finalizar el embarazo  se decide entre todo el equipo de perinatología, que incluye a los ginecólogos, los especialistas en Diagnóstico Prenatal y el equipo de Neonatología para estar lo mejor preparados posibles de cara al parto.

Parto de un bebé con CIR

El parto de un bebé con CIR no tiene por qué ser por cesárea. Según aclara la Dra. Núñez, “la cesárea  sólo se indica en caso de bebés muy prematuros o de peso muy bajo, cuando las alteraciones que presenta la placenta hacen difícil el parto vaginal o si se detecta alguna alteración durante el parto”.

Seguimiento de los bebés después de un CIR

Nada más nacer, el bebé es atendido por el equipo de Neonatología, que hace las valoraciones iniciales y decide si es necesario mantenerle ingresado durante un tiempo en el hospital, en función de la prematuridad, el peso del bebé al nacer y la existencia o no de problemas respiratorios.

Cada vez se da más importancia al seguimiento postnatal de los bebés que han tenido un CIR durante el embarazo, porque al haber sufrido restricciones de alimento y oxígeno dentro del útero pueden tener una  mayor predisposición a desarrollar problemas de salud como diabetes, hipertensión, obesidad o dificultades de aprendizaje, entre otros.

Por elolo es fundamental que el niño siga unos hábitos de vida saludables y ofrecerle lactancia materna que tiene muchos beneficios para la madre y el bebé y ayuda a prevenir muchos de estos problemas.

Durante el seguimiento del bebé también se pueden solicitar pruebas que completen el estudio del bebé, sobre todo durante los dos primeros años de vida.

 

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3 Comentarios

  1. Isabel Cabeza (Mamá de un prematuro)

    Un CIR precoz grado III fue lo que provocó el nacimiento de nuestro hijo mediano a las 31 semanas de gestación. Fue cesárea de urgencia. Yo ya estaba monitorizada pero en un determinado momento vieron que había sufrimiento fetal y me hicieron cesárea.
    Lo detectaron a las 25 semanas de gestación en una ecografía rutinaria, el bebé no estaba creciendo como debía, podía deberse a múltiples factores (como has explicado arriba), entre otros el estrés de la madre, así que me dieron la baja ipsofacto. Me recetaron adiro, para facilitar el flujo entre la placenta y el bebé y me recomendaron reposo relativo (que con un niño de apenas dos años en casa iba a ser difícil). Me tuvieron controlada con ecos cada 2 semanas, hasta que ya en la semana 30 vieron que aquello empezaba a dar signos de que algo podía fallar en cualquier momento. Aguantaron hasta la semana 31 + 4. El bebé nació con 970 gramos de peso, 34 cm de talla… yo le llamaba la pizquilla. Dos años después es un crío inquieto, cariñoso y muy espabilado. Está igualado en talla y peso a los niños de su edad
    En mi caso, no saben muy bien a qué se debió el cir precoz.
    Cuento toda nuestra experiencia en mi blog, con la esperanza de poder ayudar a padres que puedan estar pasando por la misma situación.

    Responder
    • María

      Hola Isabel, que riesgos corrias tu en la cesárea y el bebe, puesto a que tengo un cir donde el feto está muy pequeño 700 gramos y me quieren programar una cesárea en la siguiente semana, me sería de mucha ayuda tu respuesta gracias.

      Responder
      • María

        Hola María, cómo te ha ido? Espero que bien. A nosotros nos acaba de diagnosticar CIR tipo III en 26 semana, pesa 500g.

        Responder

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