Elegir la cuna del bebé es una decisión importante, puesto que durante sus dos primeros años de vida, es probablemente el lugar donde más tiempo va a pasar. Se calcula que hasta los dos años, el bebé pasa 9.500 horas durmiendo (13 meses) y unas 8.000 despierto.

Muchos padres compran la cuna incluso antes de que nazca el bebé, pero si tienes pensado usar un moisés o minicuna durante los primeros meses, quizá sea mejor que lo ho hagas una vez que tu bebé haya nacido para tener más claro lo que necesitas.

Y es que antes de elegir la cuna del bebé, es importante tener claro el uso que le vas a dar: cuánto tiempo la vas a usar, dónde la vas a colocar, etc. Por ejemplo, si piensas hacer colecho, hay cunas colecho específicas que se acoplan a la cama para tener al bebé pegado.

En el mercado infantil puedes encontrar numerosos tipos de cunas con precios muy variables, para las diferentes etapas del bebé y sus necesidades, que conviene conocer antes de elegir la cuna del bebé:

  • Moisés y minicunas (de tamaño más reducido para los primeros meses).
  • Cunas de viaje para bebés pequeños y camas nido para viajes (hasta 6 meses)  y cunas de viaje plegables más grandes, que podrás usar hasta que el niño tenga tres/cuatro años.
  • Cunas sencillas (la clásica de madera con barrotes).
  • Cunas muebles convertibles, con cajones, que se transforman en cama, etc.

Al elegir la cuna del bebé hay que comprobar que sea segura

Todas las cunas que se comercializan en la Unión Europea deben cumplir una normativa europea de seguridad que entre otros aspectos exige que:

  • La cuna lleve la marca UE, que garantiza que cumple las medidas mínimas de seguridad. Si te prestan una cuna, comprueba que la lleva o al menos revisa que cumple los siguientes requisitos.
  • Los  barrotes sean romos y lo más lisos posibles y guarden entre sí  una distancia de entre 4,5 y 6,5 cm, que impida que la cabeza del niño pueda encajarse entre ellos.
  • La cuna no debe llevar elementos que el bebé pueda arrancar o clavarse.
  • Si tiene ruedas, dos de ellas deben tener freno.
  • En el caso de que la barandilla se pueda mover, debe contar con un seguro con dispositivo de bloqueo.
  • El somier debe ser rígido. Conviene que se pueda subir y bajar para aumentar la profundidad cuando el bebé empieza a sentarse.
  • El colchón ha de ser firme y ajustarse bien al tamaño de la cuna para que no queden huecos por donde podría colarse un brazo o una pierna del bebé. Debe llevar una funda que se pueda quitar y lavar.

Sin chichoneras ni almohada

La almohada se desaconseja durante el primer año de vida porque en realidad no la necesitan

La Academia Americana de Pediatría  también desaconseja usar protectores acolchados en la cuna, porque la carita del bebé puede quedar atrapada contra el protector, o entre el protector y el colchón, bloqueando su nariz y su boca lo que aumenta el riesgo de muerte súbita.

Asesorado por el Dr Gonzalo Pin, pediatra experto en sueño y jefe de Pediatría del Hospital Quirón de Valencia.

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