Según un estudio llevado a cabo por la Universidad de Yale (EE.UU.) y publicado en “AMA Psychiatry”,  los trastornos mentales que puede sufrir la madre durante el embarazo no afectan al feto.

Aunque el estudio se ha centrado sobre todo en trastornos importantes que suele necesitar medicación, los resultados se pueden extrapolar a otras alteraciones psicológicas más comunes como el pánico, la ansiedad o la depresión.

Que un estudio concluya que la ansiedad del embarazo no influye en el bebé es una excelente noticia, pues si hay algo que preocupa mucho a las futuras madres es que su estado de ánimo puedan afectar al feto.

El embarazo, aunque suele ser una etapa maravillosa, es también una etapa de muchos cambios hormonales que afectan en gran medida a las emociones y en el que también existe riesgo de sufrir ansiedad, depresión e incluso momentos de pánico ante los cambiso que se avecinan.

Según este estudio, ninguna de estas situaciones emocionales supone un riesgo para el bebé que viene en camino.

Los fármacos que tratan los problemas psiquiátricos pueden adelantar el parto

Sin embargo, los investigadores sí encontraron una relación entre los fármacos que se utilizan para tratar algunos trastornos psiquiátricos y algunos problemas en el parto o el recién nacido.

Por ejemplo, se vio que las embarazadas que tomaron benzodiazepinas tenían más riesgo de tener un parto por cesárea, tener bebés con bajo peso al nacer y de problemas respiratorios en el recién nacido.

También se observó que el tratamiento con inhibidoes selectivo de la recaptación de serotonina (ISRS) aumenta el riesgo de sufrir hipertensión materna en el embarazo y de problemas respiratorios menores en el recién nacido.

El uso de estos dos tipos de medicamentos también se asoció con un aumento en el riesgo de parto prematuro.

Según los autores del estudio, estos resultados no sugieren que haya que interrumpir los tratamientos, puesto que resultan necesarios para tratar los trastornos, sino que se tengan en cuenta las posibles complicaciones para intentar tratar los trastornos con las dosis más bajas posibles y compensarlas con buenos hábitos de salud como una dieta sana, ejercicio y evitar tabaco y alcohol.

En definitiva, el mensaje que deja el estudio es  positivo: Las embarazada no está dañando a su bebé si sufre un trastorno psicológico o psiquiátrico.

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