La recuperación de la cesárea es más lenta que la de un parto vaginal y requiere algunas precauciones extras. Hay que evitar esfuerzos y proteger la herida al realizar determinados movimientos para que la cicatriz no sufra. Yo he pasado por tres cesáreas y sé de lo que hablo. En el posparto de la cesárea de mi primer hijo se me saltó un punto por moverme más de la cuenta antes de lo debido. Fue un susto, pero después de esta llamada de atención en las siguientes cesáreas  tuve más cuidado y me recuperé mucho antes.

La recuperación de la cesárea es más rápida que hace unos años

Las técnicas quirúrgicas que se emplean en la actualidad han hecho que la recuperación de la cesárea sea más rápida.

Hace años, la madre no se levantaba hasta que habían pasado 24 horas y después pasaba una semana en el hospital. Hoy, si todo va bien, se pone en pie en seguida (lo cual ayuda mucho a reducir los gases que se acumulan con la intervención quirúrgica abdominal) y  recibe el alta a los dos o tres días. De hecho, en mi caso, como mis hijos se llevan unos cuantos años entre sí, tras mi primera cesárea pasé casi una semana en el hospital y tras la tercera, apenas dos días.

Además, poco a poco los hospitales van aprobando programas de cesárea humanizada que permiten la presencia del padre en el quirófano y facilitan el contacto piel con piel con el recién nacido y el inicio de la lactancia cuanto antes y todo esto, que es bueno para la madre ayuda a que la recuperación física sea más rápida.

Importante: evitar los esfuerzos abdominales

La recuperación de una cesárea es más complicada que la de un parto vaginal porque a  las molestias habituales del puerperio, se suman los síntomas de la intervención quirúrgica, como el dolor en la herida y la acumulación de gases. Los gases pueden llegar a ser muy molestos, pero remiten en cuanto te empiezas a mover. Por suerte, ahora se intenta que la madre se levante cuanto antes.

La cesárea es una intervención quirúrgica. Por eso, aunque haya un recién nacido al que cuidar, hay que evitar la tentación de hacerse la fuerte y, en su lugar, descansar y cuidarse, factores que además, ayudan a prevenir la depresión posparto.

Durante los primeros días necesitarás ayuda para incorporarte y moverte.

Al menos en las tres primeras semanas hay que evitar subir y bajar escaleras, realizar tareas domésticas, conducir y cargar pesos. Después, conviene consultar con la matrona o el ginecólogo qué nivel de esfuerzo se puede hacer.

Sobre todo al principio, la herida molesta bastante al levantarse y realizar cualquier esfuerzo que suponga una tensión el abdomen (estornudar, toser…). Para proteger la herida conviene sujetar la zona de la incisión con las manos cuando se vaya a hacer un movimiento (o a toser).

Posturas para proteger la herida de la cesárea

  • Hay que evitar los movimientos que impliquen doblar el abdomen, como cambiar el pañal del bebé sobre una cama (es mejor hacerlo sobre una superficie alta). Si tienes que agacharte a coger algo, hazlo doblando las rodillas con la espalda recta en lugar de curvando la espalda (en realidad  deberías hacerlo así siempre para no sufra la columna).
  • Hasta que la herida deje de molestarte, evita el calzado que te obliga a curvar la espalda para abrocharlo.
  • Para levantarte de la cama sin doblar el abdomen, lo más cómodo es  ponerte  de lado y apoyarte e en el codo para incorporarte.
  • Cuando vayas a sentarse o ponerte de pie, flexiona el cuerpo hacia delante y dobla las rodillas protegiendo la herida con las manos.
  • Al dar el pecho hay que evitar que el bebé se apoye sobre la herida. Parece obvio, pero si nadie te lo dice es posible que no se te ocurra. Cuando nació mi primer hijo en una cesárea de urgencia, agradecí mucho que una visita, que también había tenido a su hijo por cesárea, me recomendara colocarme un almohadón sobre la herida. Hasta entonces nadie había caído en el que el bebé podía darme pataditas en la tripa.  Además, al colocar al recién nacido sobre un almohada o un cojín, se acercar mejor al pecho.
  • Hay una postura muy práctica para dar el pecho sin que el bebé se apoye en el abdomen, que además es muy buena para vaciar el pecho: el balón de rugby (el bebé mama tumbado boca arriba o de lado sobre un almohadón, bajo el brazo de la madre).
  • Por la noche, lo más cómodo es amamantar tumbada de lado, en la cama. Para que no el bebé te golpe la herida sin querer, puedes proteger el abdomen con un cojín pequeño.

Cuidados de la cicatriz de la cesárea

La cicatriz no precisa ningún cuidado especial

  • Basta con la ducha diaria y con secarla bien, con una gasita estéril, dando toques suaves.
  • Una vez que se retiran las grapas (en 7-10 días), viene bien masajear la zona con aceite de rosa mosqueta para facilitar la cicatrización. Cuando se dan puntos, suelen ser reabsorbibles.
  • Los primeros meses es normal notar tirantez, picor e incluso la sensación de que la zona está acorchada, como dormida,  (a mí me ocurrió en la primera cesárea, después como me abrieron por el mismo sitio ya no note nada especial.
  • Algunos ginecólogos recomiendan utilizar una faja posparto las primeras semanas para que la mujer se sienta más cómoda.

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