En internet circulan numerosos vídeos y consejos de trucos para aplicar mejor el maquillaje en los ojos, en los que se utilizan  celo, cucharillas de café e incluso mecheros.

Con motivo de la celebración de la Noche de Halloween, la clínica de oftalmología Rementería, de Madrid, ha advertido del peligro que supone su uso para la salud de nuestros ojos:

1 Cuidado con usar un mechero para reblandecer la punta de un delineador de ojos

Un truco conocido, y que se propone en algunos tutoriales, para que el delineador de ojos dure más tiempo es: calentar la punta directamente con la llama de un mechero para reblandecerla.

Al hacerlo, se alteran los ingredientes de un producto que no ha sido producido para soportar altas temperaturas y que después vamos a aplicar en los ojos, con el riesgo de irritación que puede suponer.

2 Cuidado con echar una solución salina o aceite de oliva en el rimel

Hay quien recomienda añadir suero fisiológico o aceite de oliva para alargar la duración de  las máscaras de pestañas.

Nuevamente, al añadir ingredientes a un producto testado, que ha pasado los controles de calidad, se altera su naturaleza y densidad, con el riesgo de que el contacto con los ojos provoque una irritación en el mejor de los casos.

Basta con cerrar bien el envase y evitar que le entre aire al introducir el pincel para que nos dure en las mejores condiciones.

3 Cuidado con poner una cucharilla de café o un tapón de plástico sobre los párpados 

En otros  vídeos se propone colocar cucharilla (o un tapón de plástico) entre las pestañas y los párpados (superiores e inferiores) para evitar que el rimel manche la piel. Aunque tenga forma roma, la cuchara puede ejercer una presión peligrosa sobre nuestro globo ocular.

La piel en esa zona es muy sensible y aplicar una pieza rígida, como un tapón, puede provocar una herida

4 Cuidado con poner papel celo para delimitar la zona de los ojos a la hora de aplicar las sombras

Es cierto que el celo puede evitar que se manche la piel, pero al usarlo cerca de los ojos puede ocurrir que al retirarlo los pigmentos de sombra que han caído encima, entren en los ojos y los irriten.

Según explica el Dr. Laureano Álvarez-Rementería, director médico de Clínica Rementería, “A veces nos alertamos por el uso de tatuajes, lentillas opacas o piercing oculares mientras que asumimos como normales hábitos igual de peligrosos aunque menos llamativos. Con el empleo de estos elementos nos estamos arriesgando a sufrir desde una infección bacteriana, a una irritación de las mucosas pasando por la posibilidad de provocarnos una úlcera en la córnea.”

 

Fuente y foto: Clínica Rementería, de Madrid

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