El ejercicio tiene muchas ventajas, siempre que se practique con precaución (los excesos nunca son buenos, tampoco en el deporte).

Pero, ¿qué significa precaución en el embarazo? ¿Hasta qué límite debe esforzarse la embarazada? ¿Con qué frecuencia conviene hacer ejercicio en el embarazo?

Unos investigadores de la Universidad Camilo José Cela (UCJC)  han respondido a estas y otras preguntas en un reciente estudio, publicado en el Journal of American Medicine Association (JAMA), que establece los tipos de ejercicio físico que tienen más beneficios durante el embarazo en la madre y el feto

Según ha explicado a la Agencia Sinc, María Perales, autora principal del trabajo e investigadora del departamento de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte: “El porcentaje de mujeres que cumplen las recomendaciones de ejercicio durante el embarazo es muy bajo por la incertidumbre existente acerca de qué tipo de ejercicio se debía recomendar y cuál evitar”.

Es decir, muchas embarazadas no hacen ejercicio  por miedo, porque  no saben qué tipo de deportes se pueden practicar en el embarazo y cuáles se deben evitar.

En la investigación se ha constatado que el ejercicio moderado durante el embarazo es seguro y conveniente para el feto y la madre.

Ejercicios aconsejables en el embarazo

Basándose en las recomendaciones del Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos, los autores del estudio han llegado a la conclusión de que:

  • La actividad física puede iniciarse en la semana 9-12 de embarazo y prolongarse hasta la semana 38-39 (obviamente, siempre que en el embarazo vaya todo bien y con el consentimiento del médico que sigue el embarazo).
  • Conviene realizar la actividad durante 45 a 65 minutos,  tres o cuatro días a la semana.
  • Conviene combinar trabajo aeróbico y de fuerza en cada sesión.
  • Durante el embarazo, el Pilates y el Yoga más que beneficios fisiológicos, ayudan a sentirse mejor piscológicamente y a reducir el dolor.

Ejercicio contraindicado en el embarazo

Según los autores del estudio:

  • Se debe evitar todo ejercicio que resulte extenuante (la frecuencia cardiaca máxima debe ser de 90). Pues un esfuerzo excesivo puede aumenta el riesgo de hipertermia, deshidratación o reducción del flujo uterino (con el consiguieste riesgo para el feto).
  • Igualmente se deben evitar las carreras de larga distancia, trabajos de pesas y de contracción isométrica intensos, saltos, ejercicios con riesgo de impacto y caídas o en posición de tendido supino (boca arriba).

Beneficios del ejercicio en el embarazo para la madre y para el feto

El ejercicio ayuda a controlar el aumento de peso excesivo (factor fundamental en la transmisión intergeneracional de obesidad) a prevenir preeclampsia, la diabetes gestacional y la macrosomía feta (feto que nace con más de cuatro kilos), parto por cesárea, dolor lumbar, dolor pélvico y la incontinencia urinaria.

Es más, según este estudio, la práctica de ejercicio no supone un riesgo de parto prematuro, bajo peso al nacer ni estrés fetal; siempre y cuando la embarazada  no presente ninguna contraindicación médica u obstétrica.

Según los autores del trabajo “El ejercicio debe ser realizados no solo por embarzadas sanas, sino también por mujeres sedentarias antes del embarazo”.

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