En el embarazo lo habitual es acudir al ginecólogo una vez al mes y complementar el seguimiento con la matrona del centro de salud. Ahora que la tripa ya se empieza a notar, pueden aparecer nuevas molestias. La experiencia de la matrona es una gran ayuda, pues además de comprobar el estado de salud de la embarazada, le ayuda a cuidar su alimentación y resuelve dudas que se pueden pasar por alto en la consulta del ginecólogo.

En cada visita, el ginecólogo revisa el estado físico de la embarazada (tensión arterial, peso…),  comprueba el tamaño del útero y ausculta el corazón del feto, colocando un estetoscopio o un aparato de ultrasonidos sobre el abdomen.

Como mínimo en cada trimestre se realiza una analítica de sangre y orina.

Si la analítica especial del screening no se ha hecho antes, entre las semanas 14 y 16 de embarazo algunos médicos miden el nivel de alfa-fetoproteina, (AFP) en sangre para combinar los resultados obtenidos con los de la ecografía y comprobar si hay riesgo de alteraciones cromosómicas.

Diagnóstico prenatal: amniocentesis y test de ADN fetal

Entre la semana 14 y 18, se realiza la amniocentesis a las mujeres que han decidido optar por ella por tener antecedentes genéticos o haber dado un riesgo alto en el screening del primer trimestre.

En algunos hospitales existe la alternativa de realizar un test de ADN fetal en sangre materna, que no conlleva riesgos.

Para realizar la amniocentesis se punciona el abdomen de la madre y se extrae, con una jeringuilla muy finita, una pequeña cantidad de líquido amniótico. Mientras se hace, se observa al bebé con una ecografía. Después se extraen las células del feto del líquido amniótico y se cultivan y analizan.

La prueba, que tiene una fiabilidad de casi el 100% y un riego de aborto de 0,5 a 1% detecta enfermedades genéticas y en algunos casos enfermedades infecciosas, pero no detecta alteraciones metabólicas ni defectos del tubo neural. Las enfermedades metabólicas se detectan con la prueba de talón que se realizará al bebé nada más nacer y los defectos del tubo neural se ven en la ecografía.

Ecografía de la semana 20 de embarazo

Hacia la semana 20, se realiza la segunda ecografía del embarazo que establecen los protocolos (algunos médicos realizan más).

Esta ecografía es muy importante, porque en ella se diagnostican posibles malformaciones del feto y se comprueba, si tiene el tamaño y el peso adecuado, si la placenta está bien colocada y si hay suficiente líquido amniótico. Además, se puede saber el sexo del bebé, si la postura en la que está colocado permite verlo.

  •  En la semana 24 de embarazo se lleva a cabo el Test de Sullivan, un análisis de sangre para conocer la concentración de azúcar en  sangre (después de tomar 50 gramos de glucosa). Si el nivel es alto, puede ser indicio de diabetes gestacional. En este caso, se confirma realizando una prueba más larga: la sobrecarga oral de glucosa. Si hubiera diabetes gestacional, la embarazada debe visitar  al endocrino para que ponga el tratamiento adecuado (dieta y a veces también insulina).
  • Si la madre tiene Rh negativo y el padre positivo, en la semana 28 se administra a la embarazada una gammaglobulina para evitar una incompatibilidad sanguínea por si el bebé que viene en camino es Rh positivo. Si al nacer se comprueba que lo es, se repetirá la gamaglobulina de la madre para prevenir problemas en futuros embarazos.

Asesora: Gema Magdaleno, matrona de atención primaria de Madrid

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