El verano es maravilloso: vacaciones, playa, relax,.. pero también supone un mayor riesgo de sufrir ciertos percances , ya que pasamos más tiempo a la intemperie. ¿Cómo tratar las molestias del verano?

Efectos del calor        

El calor excesivo puede provocar insolación, alteraciones cutáneas pero también un proceso muy grave denominado golpe de calor. En general para prevenirlos conviene: usar ropa ligera y transpirable y proteger la cabeza de los más pequeños con los sombreros, tomar duchas con frecuencia  ya que el sudor y la falta de higiene propician la aparición de enfermedades cutáneas, y procurar no permanecer mucho tiempo en vehículos no refrigerados.

Agotamiento por calor

El agotamiento por calor afecta más a las personas mayores y a los niños después de exponerse a temperaturas elevadas.

En los casos leves (insolación) produce malestar general, sensación de fatiga, piel caliente, cefalea, y elevación de la temperatura corporal.

En los graves (golpe de calor) también puede producir fiebre, nauseas, vómitos, dificultad para respirar, pulso rápido, hipotensión, aturdimiento y a veces vértigo.

Si aparece, hay que colocar a la persona afectada a la sombra en un lugar bien aireado, refrescarle con agua, darle de beber si está consciente. Si no mejora, conviene llevarlo a un centro médico.

Sudamina

Es una erupción típica de los bebés que se produce como consecuencia del sudor. Produce con puntitos rojos o ampollitas en la zona del cuello y las axilas. Hay que procurar que el niño no pase calor y aplicar crema hidratante. Si no remite, el pediatra puede recetar un jabón emoliente de avena.

Problemas por el agua de las piscinas y el mar

El agua puede ser fuente de contagio de infecciones como los hongos, las otitits y las conjuntivitis (aunque en estas también influye el cloro que se añaden al agua).

Conviene evitar los cambios bruscos de temperatura para prevenir cortes de digestión y prestar mucha atención a los pequeños que no son conscientes del peligro de ahogamiento ni son conscientes del tiempo cuando juegan y pueden pasan horas con el bañador mojado.

Hongos (pie de atleta)

Favorecidos por el calor y la humedad, crecen en las partes húmedas y calientes del cuerpo, donde atacan la queratina que protege la piel.

Afectan sobre todo a los dedos de los pies (pie de atleta) provocando picor, escozor, descamación y agrietamiento. A veces se extienden a la palma de la mano y el dorso de los pies.

Para evitarlas infecciones por hongos, la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia, recomienda usar ropa de algodón con buena transpiración, llevar chanclas  en zonas comunes donde existe humedad (como las piscinas), evitar permanecer con los bañadores húmedos  y secar bien los pliegues cutáneos después del baño.

Conjuntivitis

La incidencia de la conjuntivitis aumenta en verano por las bacterias que contiene el agua de las piscinas. Conviene utilizar gafas protectoras y evitar el contacto de los ojos con el agua de las piscinas.

Los síntomas son picor de ojos, lagrimeo, ojos pegados por las mañanas… Se trata con colirios, que debe recetar un médico, y lavados de los ojos.

Picaduras de medusa

Suelen dar una reacción benigna provocando una reacción en la piel caracterizada por dolor, quemazón y enrojecimiento. Desde la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia aconsejan que “En caso de contacto con la piel, hay que lavar la zona con suero fisiológico o, en su defecto, con agua salada, recordando que hay que evitar el agua dulce; retirar restos adheridos a la piel con unas pinzas o doble guante, y nunca directamente con nuestras manos; y aplicar frío local con hielo envuelto en un paño o toalla durante 10-15 minutos”

En caso de no mejorar o notar síntomas más intensos, es necesario acudir para valoración y tratamiento médico.

Varices (en el embarazo)

El calor ralentiza la circulación sanguínea, que ya está alterada por el embarazo.  Además, la  influencia directa del sol es muy mala para la circulación. Para prevenir la aparición de varices,un problema común en el embarazo, conviene caminar a la caída de la tarde con los pies descalzos sobre arena o hierba mojada,  mantener los pies en alto al sentarse,  no permanecer durante mucho  tiempo al sol ni cerca de una fuente de calor directa y usar medias de compresión si aparecen molestias.

 

 

 

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