La dislexia es un trastorno que provoca fracaso escolar y ansiedad en el niño que lo sufre y su familia. Cuanto antes se detecte, antes se pueden poner medidas para ayudar al niño. ¿Cuáles son sus síntomas y cómo conviene abordarla?

Hace años que soy asidua al taller de padres que organizan periódicamente en el cole de mis hijos, aunque ya tenga tres y dos de ellos ya bastante criaditos, siempre hay algo nuevo que aprender y las orientadoras de “mi cole” tratan temas muy interesantes.

Incluso aunque el tema no me afecte directamente, en nuestro entorno puede haber niños a los que sí les afecte y pienso que siempre está bien saber cómo abordarlo para transmitírselo a mis hijos.

En la última ocasión, el taller, magnifico, fue sobre la dislexia: un problema que afecta a un porcentaje importante de niños (se calcula que a 1 de cada 10) y que a menudo tarda en dar la cara, con la carga psicológica y de ansiedad que esto supone para las familias y, sobre todo, para el niño abrumado por no saber qué le ocurre.

El colegio no podía haber elegido mejor la ponente: María Sanz-Pastor, madre de seis hijos con dislexia (y esposa y nuera de disléxico) y presidenta de “Madrid con la Dislexia”, una asociación sin ánimo de lucro que busca ayudar a otros padres desorientados cuando reciben el diagnóstico y aumentar la sensibilidad hacia este trastorno de origen neurobiológico que no es una enfermedad, y que puede provocar mucho sufrimiento innecesario en los niños y sus familias.

Me impresionó el cariño y la lógica con la que abordó el problema y me parecieron muy sensatos los consejos que dio a los padres de niños con dislexia. Todo lo que cuento aquí viene de su experiencia. Gracias María.

Qué es la dislexia y síntomas

La Real Academia de la Lengua (RAE) define la dislexia como”la dificultad en el aprendizaje de la lectura o  la escritura, frecuentemente asociada con trastornos de la coordinación motora”,

Yo siempre había pensado que la dislexia era algo así como bailar las letras al escribir,  lo típico de ble por bel, hasta que, hace años, viví de cerca la evolución de la hija de una amiga  (una niña con gran tesón, por cierto, que como los hijos mayores de María está estudiando una carrera gracias a su esfuerzo) y cambié el concepto que tenía sobre este trastorno.

La dislexia es mucho más que leer mal o bailar las letras y estos son solo algunos de los ejemplos de las cosas que le pueden pasar persona con dislexia:

  • Les resulta muy difícil memorizar series, como las tablas de multiplicar, no se acuerdan de ningún número de teléfono.
  • Su psicomotricidad no está bien desarrollada. Pueden tener dificultades de coordinación. Puede costarles aprender a montar en bici.
  • Miden mal las distancias y se manchan más.q
  • Suelen ser desorganizados en casa y en el colegio.
  • Cometen muchos errores de ortografía, y si están bajo presión o estrés aún más.
  • Tienen tendencia a escribir números en espejo.

Para ver otros síntomas puedes consultar el apartado “Qué es la Dislexia”, de la web de Madrid con la dislexia

A cada persona la dislexia le afecta de una manera y, además, cada persona lo vive también de una manera. Cada persona es diferente y en base a su carácter y competencias compensará su dislexia de una u otra forma. La dislexia y sus consecuencias influyen en cada persona de manera diferente en función del apoyo recibido y grado de aceptación en su familia, colegio y amigos

El problema del diagnóstico tardío de la dislexia

El principal hándicap de la dislexia es que a menudo no se sospecha hasta que el niño empieza primaria porque en la Etapa de Educación Infantil, por un lado, existe una mayor sensibilidad de los profesores a los retrasos madurativos  (ya se sabe que unos maduran antes que otros) y, por otro, también las madres estamos más relajadas (no hay notas y el hecho de que un niño tarde más o menos en leer no es tan “preocupante” como los suspensos de primaria).

Los “problemas” para el niño y la familia, suelen empezar, por tanto, en Primaria. El niño no consigue leer bien, los padres le llevan al oftalmólogo para descartar problemas de vista, al otorrino para comprobar que oye bien, etc.

El niño no entiende lo que lee, incapaz de seguir el ritmo de los demás, se empieza a agobiar, es posible que desconecte en clase porque se aburre, nota que su dificultad angustia a padres y profesores y empieza a sufrir estrés y a menudo soporta la presión en silencio: se bloquea emocionalmente.

Llega un momento -explica María- en el que el colegio invade el espacio familiar.

Todo gira en torno al aprendizaje del niño que no logra progresar y es que, a menudo, el propio bloqueo emocional que está sufriendo el niño que no sabe qué le pasa, dificulta más el aprendizaje que la propia dislexia.

Hasta que llega el diagnóstico, tanto el niño como la familia lo pueden pasar muy mal.

El diagnóstico de la dislexia

Al inicio de  primaria es difícil identificar una dislexia. A menudo el problema no se ve hasta tercero de primaria, cuando el niño tiene 8 o 9 años y lleva años luchando consigo mismo para superar sus dificultades.
Incluso hay niños -cuenta María, desde su experiencia como presidenta de Madrid con la Dislexia- en los que no se descubre hasta que llegan a la ESO o Bachiller, porque  sobreviven como pueden, suelen negar que tienen un problema, y esto les trae muchos problemas de autoestima.

En el diagnóstico es fundamental la colaboración de padres profesores y profesionales.

Cuando se tienen sospechas de que un niño puede tener dislexia, lo primero que hay que hacer es hablar con el profesor y el orientador del colegio, que puede derivar al niño a un equipo de orientación educativa. También se puede acudir a un especialista a través del pediatra del niño. Lo importante es salir de dudas cuanto antes pues el diagnóstico precoz es fundamental.

Diagnóstico confirmado: cómo tratar al niño disléxico

Desde la Asociación Madrid con la Dislexia recomiendan

1. Buscar ayuda y orientación

En el orientador del colegio, una asociación de padres como Madrid con la Dislexia, que ha elaborado esta Guía sobre la Dislexia.

2. El niño tiene que saberlo.

Hay que contárselo para que sepa lo que pasa, que él no tiene la culpa y que puede desarrollar estrategias para superarlo. Que con el apoyo de la familia encontrará la seguridad necesaria para poder triunfar en su vida con su dislexia.

3. Ponerlo en conocimiento del colegio para que adopte medidas en la enseñanza.

María aconseja hablar con el tutor y orientador cuanto antes y siempre que el niño cambie de profesor . Hoy en día se siguen programas que adaptan la forma de enseñar y  evaluar a los niños con dislexia, y profesores muy concienciados con las necesidades de estos niños (otros no tanto) y hay que pedir que se cumplan.

En estos niños es importante no obligarles a leer en voz alta delante de los demás, si lo pasan mal, no hacerles copiar enunciados (porque se pierden y se agobian), ayudarles en el seguimiento en la agenda con ayuda de un compañero, no hacerles copiar sin más (no les sirve), por ejemplo copiar la faltas sin más no ayuda nada es mejor que coloreen las letras en las que se han equivocado (este método se usa ya en primaria) o que moldeen las palabras con plastilina.

Además, cuando empiezan con exámenes, es conveniente que estos se adapten a sus dificultades. Los estudiantes con dislexia pueden necesitar que les den tiempo extra; que les lean los enunciados en voz alta y se los expliquen. Si el examen es largo, hay que tener en cuenta el factor cansancio y hacérselo al niño en dos veces. El objetivo es encontrar el instrumento de evaluación que le vaya mejoral niño. Hay muchas maneras de examinar y no solo el examen escrito.

4. Implicar a todos

Es importante implicar a todos, profesores y también adultos que tienen contacto con niño, tíos, abuelos… para que tengan cuidado con el mensaje que recibe el niño. Hay que exigir a cada niño lo que se le puede exigir, para que no tengan la sensación de que no se valora su esfuerzo

5. Apoyarle y no culparle

Si tu hijo tiene dislexia, no le regañes porque tarda en hacer las cosas o se equivoca. el niño necesita que le quieran tal cual es para sentirse seguro.

Cuando veas a una persona con dislexia ponte en su lugar, intenta comprender cómo se siente. Solo seremos capaces de enseñar desde el corazón del que aprende.

6. Darle en lugar de pedirle

La claves es darles y luego recibir, no sirve de nada pedirles para darles después un premio porque a lo mejor no pueden. Hay que creer en ellos. no condicionar las cosas a que aprueben y sobre todo reservarles tiempo de ocio. lo necesitan mucho y no todo tiene que ser estudiar aunque ellos tarden más.

7. Idiomas sí, pero de otra forma

A las personas con dislexia les cuesta mucho más aprender un segundo idioma, pero eso no quiere decir que no sean capaces. Pueden aprender, pero de otra forma, y hoy en día los idiomas son muy necesarios para acceder al mercado laboral en el futuro. No hay que dejarlos de lado.

Para ampliar información puedes consultar también esta Guía para el éxito escolar del alumnado con dislexia elaborada por la Consejería de Educación de Murcia.

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