La leche materna es el alimento más completo para el bebé y en principio la lactancia materna no debería dar problemas porque es un acto natural.

Sin embargo, a la hora de dar el pecho surgen un montón de dudas, sobre todo si nos bombardean con consejos contradictorios o ideas que a menudo no son correctas. Aunque cada vez hay más información y apoyo desde centros de salud y hospitales, en torno a la lactancia materna siguen existiendo un montón de mitos que conviene conocer.

1. La primera leche (el calostro) no alimenta: falso

Al contrario, alimenta un montón. Las primeras gotas que segrega el pecho, más densas y de color amarillento, reciben el nombre de calostro. Este tipo de leche, más densa que la definitiva es rica en sustancias inmunológicas, leucocitos, agua, proteínas, grasas y carbohidratos.

2. Tras la cesárea hay que esperar para dar el pecho: falso

Cuando se separaba a la madre y el bebé durante horas después de una cesárea, se pensaba que la leche tarda más en subir tras una cesárea. En realidad esto ocurría precisamente por tardar en poner al bebé al pecho y/o darle biberones. Ahora que la madre y el bebé están juntos casi desde el principio se ha visto que cuanto antes se inicie la lactancia, más rápidamente subirá la leche. De hecho, se puede amamantar al bebé justo después de la cesárea en el mismo quirófano. Además, hay estudios que demuestran que dar el pecho puede ayudar a aliviar el dolor de la cesárea.

3. La subida de la leche produce fiebre y malestar: no debería

Con este mito ocurre lo mismo que con el anterior. Si se da el pecho al bebé desde el principio, la llamada subida de la leche, ni se aprecia. Las molestias cuando se produce la subida o crecida (los pechos se hinchan y se ponen calientes) ocurre si  el niño no ha mamado bien y la leche se ha acumulado en exceso.

4. Hay que cambiar al bebé de pecho a los 10 minutos: falso y contraproducente

Aunque esta idea errónea ya no se aconseja, es posible que en tu entorno tengas a alguien que recibió este consejo hace unos años y te lo transmita con la mejor de sus intenciones.  Sin embargo, cambiar al bebé de pecho no solo no es necesario , sino que puede ser hasta contraproducente.

La composición de la leche cambia durante la toma: al principio es más aguada y al final, más grasa. Si el bebé solo toma la leche del principio, puede que le falte tomar la grasa y se quede con hambre. Por ello, hay que dejar que mame de cada pecho todo el tiempo que quiera. Y si solo mama de uno, no pasa nada: en la siguiente toma le puedes ofrecer el otro, para que no se retenga la leche y se hinche el pecho,

5. “No engorda, debe ser que tengo poca leche”: falso

Todavía hay abuelas y vecinas, tías, etc, que cuando ven que el bebé pide teta muy a menudo o no aumenta de peso lo suficiente, sentencian eso de “esto niño necesita una ayuda de biberón porque tú tienes poca leche” o debe ser que “tu leche no alimenta”.

Cuando un bebé pide pecho a menudo, puede haber dos razones:

1.  Que lo necesite. La lactancia es a demanda, cuando el bebé pide y el tiempo que pide, y, sobre todo al principio, que son tan chiquititos, muchos bebés no toman lo suficiente en las tomas porque se duermen mamando y necesitan volver a mamar muy a menudo.

2. Que el bebé no esté mamando correctamente porque no está en una buena postura y no se está agarrando bien al pecho. Por ejemplo, si coge solo el pezón y no la areola, tendrá que hacer más fuerza de lo habitual y aún así no sacará lo suficiente. El resultado es que la toma dura más, el bebé se cansa y lo deja y al final se queda con hambre.

6. Poco pecho = menos leche: no tiene por qué

La cantidad de leche no tiene que ver con el tamaño del pecho ni la forma de los pezones, incluso es posible amamantar con pezón plano o invertido, aunque al principio suele ser necesaria  la orientación de un profesional sanitario (la enfermera del hospital, matrona, etc.) o un grupo de lactancia para encontrar la técnica.

Lo que importa a la hora de mamar es el tejido glandular que es el que produce la leche, no la grasa que es lo que hace que un pecho sea más o menos grande. La producción de leche depende de lo que mame el niño: cuanto más mame, más leche sale.

7. No se puede tomar ajo porque altera el sabor de la leche

Durante mucho tiempo se decía a las madres que no tomaran determinados alimentos porque daban mal sabor a la leche. Pero no es cierto, dando el pecho se puede comer de todo. Los alimentos no alteran tanto el sabor de la leche. Además, así a través de la leche acostumbras al bebé a conocer un poco los diferentes sabores de los alimentos.

8. Las almendras aumentan la producción de leche: no está comprobado

No hay nada que avale esta idea, ni tampoco que la producción aumente tomando sardinas o lácteos. La producción de leche no depende de lo que coma la madre, sino de lo que mame del niño.

9. Si das el pecho no puedes tomar medicinas: depende

Hay pocos medicamentos contraindicados durante la lactancia materna, así que antes de dejar de dar el pecho por tener que tomar un medicamento infórmate bien. Puedes consultar información sobre si un medicamento es compatible en la web e-lactancia, una web realizada por pediatras y farmacéuticos de la Asociación para la Promoción e Investigación científica y cultural de la Lactancia Materna (APILAM).

10. Dando el pecho no te quedas embarazada

Es cierto que a muchas mujeres no les vuelve la regla mientras dan el pecho, porque las hormonas están alteradas, pero eso no quiere decir que no exista riesgo de embarazo. El ciclo hormonal puede reanudarse en cualquier momento  así que conviene usar anticonceptivos en cuanto se retomen las relaciones sexuales.

Durante la lactancia, lo más aconsejable es usar preservativo o diafragma o un método hormonal sin estrógenos.

Hay un método natural, llamado MELA que se basa en que la succión regular del bebé inhibe la ovulación pero para que funcione hay que cumplir unas condiciones muy concretas: que no hayan pasado seis meses desde el parto, que a la mujer no le haya vuelto la regla y que el bebé mame a demanda y sin suplementos. Y aún así, hay muchos especialistas que recomiendan usar otro anticonceptivo más por si acaso.

11. Dar el pecho engorda (porque comes más)

Al contrario, ayuda a adelgazar. Es cierto que abre el apetito, porque el cuerpo necesita nutrirse para fabricar la leche, pero el desgaste es tan alto que ayuda a perder los kilos del embarazo.

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