La figura del padre ha dado un giro importante en unas décadas, en parte gracias las medidas de conciliación familiar.

Aunque todavía la mayor parte de las reducciones de jornada y excedencias siguen siendo “competencia de las mujeres”, es una realidad que los padres del Siglo XXI se implican cada vez más en el cuidado de sus hijos.

Hoy, los padres participan en los cursos de preparación a la maternidad, acompañan a su pareja durante el embarazo y, en su mayoría, también durante el parto (no ha sido mi caso porque he pasado por tres cesáreas, aunque ahora poco a poco también se empieza a permitir que los padres entren al quirófano, qué envidia…).

Hoy, los padres ven nacer a su bebé y se vuelcan en su cuidado durante su escaso permiso de paternidad (escaso pero muy valioso porque es bonito y también necesario que la pareja inicie la aventura de criar un bebé juntos al 100%).

Hoy, los padres llevan a sus bebés pegaditos al pecho en una mochilita, cambian pañales, dan biberones, van a las reuniones de la guardería, participan en las Ampas de los coles, piden salir una hora antes en el trabajo para poder asistir a la función de Navidad de sus hijos …

Todo esto es algo que los que ahora somos padres escasamente vivimos con nuestros padres, porque, entonces, la paternidad se vivía de otra forma y los roles estaban muy, pero que muy, diferenciados, en parte también porque los padres no tenían unos derechos reconocidos como ocurre ahora. Era impensable que un padre pidiera permiso un día para salir antes porque su hijo estaba malito, porque para eso… estaba su madre.

El permiso de paternidad marcó un antes y un después

Probablemente uno de los grandes hitos en este cambio fue la aprobación del Permiso de paternidad, actualmente de cuatro semanas. Hoy, los padres recientes lo ven como algo natural, pero las familias que no habíamos tenido esta opción anteriormente lo vivimos como un gran paso.

En mi caso solo lo “disfruté” en mi tercer posparto, con la niña, y digo “disfruté” porque la diferencia entre tener a tu pareja las 24 horas del día y no tenerla… ¡es tremenda!

Cuando nació el mayor, mi marido disfrutó de los dos días por nacimiento que daba entonces la ley y volvió a trabajar al tercer día, y ahí me quedé yo “compuesta y sin papá”, con un bebé que lloraba y mamaba sin horarios por mucho que el pediatra de la vieja escuela se empeñara en que no le diera de mamar hasta que hubiesen pasado tres horas.

Con el segundo, después de ver lo “complicadillos” que podían ser los primeros días, el papi se reservó una semana de vacaciones, porque, además, había que llevar al mayor a la guarde y salía de cuentas en invierno.. Pero 7 días son muy pocos para un recién nacido y muchos para robárselos a las vacaciones.

Así que la baja paternal me pareció maravillosa y necesaria porque supuso mucho más de lo que habíamos tenido hasta entonces.

Es cierto que la  baja paternal sabe a poco y se queda escasa (confío en que poco a poco se vaya ampliando si los presupuestos lo permiten), pero ayuda mucho y es un derecho al que se acogen la mayoría de los padres.

Si quieres conocer cómo se pide el permiso de paternidad, requisitos, etc,  aquí te cuento todo.

Opciones de conciliación para los padres

Pero, además de este descanso laboral para cuidar de su bebé, los padres tienen otros derechos que conviene conocer:

Reducción de jornada por cuidado de hijos

Hasta que el niño cumpla 12 años, tanto el padre como la madre (lo pueden hacer los dos a la vez si quieren) pueden reducir su jornada laboral desde un octavo hasta la mitad, con una reducción proporcional del salario.

Excedencia por cuidado de hijos

Tanto el padre como la madre pueden pedir una excedencia de hasta tres años por cuidado de hijo, con la reserva de su puesto de trabajo durante el primer año y un puesto de categoría equivalente en los siguientes.

Si se es familia numerosa, el puesto de trabajo se reserva 15 meses en las familias de categoría general, y 18 meses en las de categoría especial.

  • Los tres años de excedencia cotizan a la Seguridad Social.
  • La excedencia no afecta a la antigüedad en la empresa.

Una hora diaria si el recién nacido está ingresado

Cuando el bebé es prematuro o tiene algún problema que motiva que se tenga que quedar en la clínica después del parto, los padres tienen derecho a ausentarse una hora diaria del trabajo mientras esté ingresado

Reducción de jornada por enfermedad grave o crónica de un hijo

Cuando los dos padres trabajan y el niño sufre una enfermedad grave o crónica que requiere un ingreso hospitalario de larga duración o cuidados directos y permanentes (como por ejemplo, la diabetes), uno de los padres puede solicitar una reducción de jornada que debe ser como mínimo de la mitad . La Seguridad Social compensa los ingresos que se pierden al reducir la jornada.

Por ingreso hospitalario el padre tiene derecho a dos días o cuatro si tiene que desplazarse fuera de su comunidad autónoma.

Opción de pedir el permiso de lactancia

Aunque en principio el permiso de lactancia es un derecho que se reserva a la mujer (para poder mantener la lactancia materna), la pareja puede decidir que sea el padre quien lo solicite.

El permiso de lactancia da derecho a ausentarse una hora del trabajo o a reducir la jornada laboral en media hora a la entrada o la salida hasta que el bebé cumple 9 meses.

Si lo recoge el convenio colectivo o por acuerdo con la empresa se puede acumular en permiso en jornadas completas, lo que supondría 15 días seguidos libres.

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5 Comentarios

  1. lamadremolona

    Es fantástico leer todas las cosas que se van consiguiendo en temas de paternidad…pero queda tantíiiiiiisimo por conseguir..!!!!!

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  2. Mami Reciente Cuenta

    Mi marido no cogió los dias que le tocaban, porque la empresa estaba haciendo cambios.
    No disfrutó de su hija los primeros dias, y yo no tuve una ayuda que me habría ido estupendamente, pues con los puntos casi no podía moverme.
    Al final, lo echaron a la calle justo cuando yo debía empezar a trabajar

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  3. Mamacuchufleta

    Antes que se me olvide te diré que sí, que yo tuve a mi hijo por cesárea y tuve muchísima suerte de poder tener a mi marido a mi lado. Sí que es cierto que la cosa va cambiando, y se están consiguiendo cosas, pero por desgracia todavía falta mucho camino, pero bueno hay que estar contentos porque por suerte cada día ganamos un poquito más.

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  4. Sra Díaz

    Creo que aunque todavía falta, se están consiguiendo muchas cosas, hay muchos avances y mucho más respeto en cuestiones laborales que antes. Vamos por buen camino.

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