Hacer ejercicio es bueno en cualquier etapa de la vida y el embarazo no iba a ser una excepción. Al tratarse de una situación especial por todos los cambios que se están produciendo en el cuerpo, hay que tener algunas precauciones.

Obviamente, el embarazo no es el mejor momento para empezar a practicar un deporte, aunque las mujeres que ya están acostumbradas pueden seguir haciéndolo si la gestación se desarrolla sin problemas y el ejercicio no exige grandes esfuerzos, ni tiene riesgos de caída o golpes. Por esta razón, por ejemplo, se desaconseja el deporte de competición. Eso sí, en el embarazo, el deporte debe practicarse con precauciones. Si no se hace bien puede hacer más daño que bien.

 Beneficios del ejercicio en el embarazo

Durante el embarazo el cuerpo y los órganos internos experimentan muchos cambios. Aumenta el volumen corporal, se retienen más líquidos a consecuencia de los cambios hormonales, circula mayor cantidad de sangre (para nutrir a la placenta y el bebé que se está formando), se gana peso, la curvatura natural de la columna vertebral se altera, la tripa creciente altera el equilibrio y aumenta el riesgo de caídas… Todo esto disminuye también la agilidad. El ejercicio ayuda a que los cambios y las molestias sean mucho más llevaderos.

El deporte fortalece los músculos de la espalda y los abdominales que sostienen el peso de la tripa, estimula el sistema circulatorio y el corazón, ayudando a prevenir trastornos vasculares (varices, hemorroides..), y disminuye las molestias digestivas y el estreñimiento.

 Precauciones al hacer deporte en el embarazo

  • Antes y después de cada sesión: practicar ejercicios de estiramiento y relajación para calentar los músculos (esta recomendación es extensible a todas las etapas de la vida).
  • Evitar los movimientos bruscos, saltos o impactos corporales.
  • Reducir la intensidad y controlar las pulsaciones (no sobrepasar los 110-120 latidos por minuto) En caso de superarlas, hay que parar el ejercicio y descansar.
  •  Procurar no sudar y evitar hacer ejercicio en ambientes húmedos o calurosos, y si se está acatarrada o con fiebre.
  • Es importante beber mucha agua para reponer el líquido que se ha perdido durante el ejercicio e ingerir alimentos que aporten hidratos de carbono, minerales y vitaminas para prevenir una hipoglucemia (bajada de azúcar).
  • Descansar ante el menor síntoma de cansancio. Si el ejercicio resulta molesto o excesivamente cansado coméntalo con el ginecólogo para que te aconseje, por si el ejercicio que estás practicando no fuera adecuado.
  • Vestir prendas tejidos naturales que faciliten la transpiración como el algodón. Es mejor que sean prendas amplias o al menos que no aprieten en exceso. Conviene utilizar un sujetador con hombrera ancha que sujete bien el peso del pecho, pero que no lo apriete y que se pueda adaptar a cada momento del embarazo, ya que el pecho irá creciendo.
  • El calzado debe ser deportivo, flexible, con colchón de aire para que eleve un poco el pie (nunca debe ser completamente plano) y sujetar bien el tobillo.

En general, en el tercer trimestre de embarazo es preferible no hacer deporte. Conviene consultar con el ginecólogo la conveniencia de realizar o no ciertos ejercicios a medida que aumenta la tripa.

Ejercicios recomendados en el embarazo

 Natación

La natación es el deporte ideal en el embarazo porque dentro del agua el cuerpo pesa menos y la embarazada se siente más ligera. Hay que tener cuidado con los estilos de braza y crol, pues podrían causar dolor de espalda. Además, el ejercicio en el agua ayuda a prevenir la diabetes gestacional.

Caminar a paso ligero

Andar no tiene ningún riesgo y es muy saludable. Si estás habituada a correr, también puedes seguir haciéndolo, eso sí usa unas buenas zapatillas para que el impacto del pie con el suelo no sea muy brusco. El terreno no debe ser muy duro ni tener mucha pendiente. Además conviene bajar la frecuencia y velocidad y parar ante los primeros indicios de fatiga.

Tablas de ejercicio suaves

Por ejemplo, puedes practicar la gimnasia que se imparte en los cursos de preparación a la maternidad. Son ejercicios suaves que no suponen mucho esfuerzo. Eso sí, para que sea efectivo hay que ser constante

Bicicleta estática

Fortalece las piernas y mejora la circulación (ayuda a prevenir la aparición de varices). Es preferible usar la bici estática a la bicicleta normal, para evitar el riesgo de caídas.

Pilates

Se puede practicar aunque con ciertas precauciones. Es importante hacerlo con un monitor experto que conozca las precauciones que hay que tomar. Según un estudio practicar pilates en el embarazo reduce el riesgo de cesárea y parto instrumental.

Contraindicaciones del deporte en el embarazo

Hay casos especiales en los que el deporte está contraindicado, como los embarazos de alto riesgo, gestaciones múltiples (aunque no siempre), enfermedades renales o cardiacas, diabetes, hipertensión, hemorragias, crecimiento intrauterino retardado u otras complicaciones que puedan sufrir la madre o el feto y siempre que el médico lo desaconseje expresamente.

Y recuerda, si al hacer ejercicio notas mareos, náuseas, dolor de cabeza, palpitaciones, fatiga excesiva, taquicardia o dolor de espalda, articulaciones o abdomen, debes interrumpir inmediatamente la actividad física y consultar con tu ginecólogo.

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Maternidad tardía: el embarazo a los 40

Usar el móvil en el embarazo no daña al feto

Una app para resumir en fotos todo tu embarazo en 45 segundos

Cómo cuidar el suelo pélvico en el embarazo y siempre

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies